N.O. por correo

31 de mayo de 2008

Un tesoro..

Recibí esa la mañana una noticia, muy mala, que me trajo recuerdos de otro momento similar, la misma voz al otro lado del teléfono, el mismo estupor de este lado de la línea; realidades diferentes por el tiempo que ha pasado, y una vez mas la sensación de que tienes que estar alli.

Para nosotras las mujeres, una amistad se constituye en un bien preciado y escaso, mas aun por que nuestro cerebro límbico, (el encargado de las emociones), es mas desarrollado quiza que el de los hombres, y las sensaciones de piel suelen contar menos que las de corazón.

Llegar a conocer a alguien y construir una amistad, seas hombre o mujer es consolidar el estado más sublime del amor definido por los griegos como el Agapé. Mil veces te dicen que tener amigos no es mas que un tesoro, digno de pocos, anhelado por muchos, y parece un cliché barato, pero es más, hay más. Concebimos a un amigo como el compinche que siempre nos acompaña, a quien tendriamos que matar si en algun momento nos traiciona, por que eso, si sería el final de nuestra reputación o vida; con cada situación, experiencia o momento, caes en cuenta de es@ amig@, se te hace imprescindible para los momentos trascendentes de tu vida.

La amistad no es la certeza absoluta, es la certeza de que esa persona donde este sigue viviendo los momentos compartidos, y cada reencuentro es una continuación, no existe tiempo ni espacio que limite una amistad, por que estar entre amigos es generar la energía perfecta para atraer la felicidad, nuestro camino siempre estará poblado con las personas justas y necesarias en nuestro guión vital.