N.O. por correo

30 de octubre de 2009

Entonces

Tu que me lees, ya ni recuerdo como fue que empezaste a hacerlo, tienes una voz que me reconforta, que me regalas carcajadas a cada segundo, que me dices con una rudeza casi cruel toda verdad que se atraviese en tus opiones. Cuanto gusto tenerte en mi vida.... Encanto